jueves, 2 de septiembre de 2010

Mentira Nº2: “Esto no es ventas, nosotros sólo compartimos”

Esta mentira también tiene un primo cercano que dice algo así: “Tus amigos y parientes deberían comprar de ti porque confían en ti. ¿Para qué comprarían un producto de menor calidad en el supermercado si pueden comprar de ti desde la comodidad de sus casas y disfrutar de nuestro extraordinario producto?”

Antes de hablar más de esta filosofía, veremos las severas ramificaciones que tiene todo este ideal del “compartir.”

Efecto Colateral Nº1: Como no estamos vendiendo, pero sí compartiendo, no existe un apropiado entrenamiento en ventas y si raramente lo hay, es muy básico y con técnicas totalmente obsoletas. De modo que los nuevos distribuidores son arrojados a los lobos sin preparación para comercializar los productos o el negocio.

Efecto Colateral Nº2: La única preparación que existe para los nuevos distribuidores es la preparación para el fracaso, ya que se les da falsas expectativas de qué podrán esperar de este negocio. 

Etiquetar lo que se hace en este negocio como “compartir” lo hace sonar como un juego de niños. Entonces los nuevos distribuidores van siendo rechazados sutilmente por amigos y familiares y cuando descubren que no hay nada de “compartir” realmente, difícilmente continúan en el negocio. 

Estas personas no entienden porqué el sistema no funcionó con ellos y sus líderes ascendentes tampoco saben explicarlo.

Una de las razones por las cuales muchos líderes y compañías de multinivel dicen esta mentira de “compartir” es lo que se conoce como contemporización. Esta palabra se aplica perfectamente cuando líderes de multinivel o compañías se adecuan al gusto y preferencias de la mayoría de distribuidores por algún fin en particular. 

Si a la mayoría no le gusta mucho la idea de vender, cambian la estrategia y la moldean al gusto de los distribuidores.

En otras palabras, no quieren espantar a nuevos prospectos.

Ellos quieren que los distribuidores sientan este lindo y cálido sentimiento de que simplemente están compartiendo sus fabulosos productos y su extraordinario negocio y que la gente se verá contagiada por nuestro entusiasmo y automáticamente comprará, como si nada.

Ahora, quiero que de una vez por todas dejemos bien en claro esto y dejemos de engañarnos a nosotros mismos y dejemos de tratar de engañar a nuestros semejantes:

Si estás en el negocio del marketing de multinivel, estás en ventas.

Siempre que pedimos a alguien su dinero a cambio de algo estamos vendiendo. Simpre. Punto final.
Vender no significa compartir y compartir no significa vender.

Ya lo oíste alguna vez: el boca-a-boca es la forma de publicidad más efectiva del mundo, ¿verdad?
¿Qué es lo que hacemos cuando vamos al cine y vemos una excelente película? 

Contamos a nuestros amigos y les recomendamos que vayan a verla. Lo mismo con este negocio: es sólo recomendar a nuestros amigos estos excelentes productos y BLA-BLA-BLA…

Creo que ya conocés esta famosa sarta de pavadas, ¿no es así?

La diferencia con recomendar la película, o el restaurante o lo que sea es la siguiente: tu recomendación personal es muy poderosa porque lo haces desinteresadamente y no ganas nada al venderla a tus amigos. 

Ellos te escucharán y tendrán en cuenta tus palabras. Sin embargo, tan pronto ellos reconocen que tenés un interés financiero al dar una recomendación en particular, todo esto cambia.

Cambia para ellos y también cambia para ti.

Para empezar, ya no te sentís tan cómodo haciendo la recomendación, no es tan natural como cuando lo hacías sin ningún interés comercial, como en el caso de la película.

Es diferente para ellos porque ahora ellos saben que vos podés ganar dinero con la recomendación. Todos sabemos oler a un vendedor desde muy lejos, inclusive tus amigos.

Así que si estás en multinivel has cruzado del mundo de la recomendación personal al mundo de las ventas directas. No permitas que nadie te diga lo contrario.

Una vez que sabés esto podés empezar a mejorar, porque vas a buscar ser efectivo vendiendo y vas a entender que vender es realmente lo que sigue al marketing.

He aquí las definiciones:

Marketing: descubrir lo que la gente necesita y crear una solución para satisfacer esa necesidad.

Ventas: lograr que la gente quiera lo que necesita, porque no importa cuanto lo necesiten, si no lo quieren, no lo comprarán.

Está bien, son definiciones no muy convencionales pero explican claramente la realidad.

Así que sacáte de la cabeza esa idea errada de que vender es el mayor de los pecados. Ahora, si no te gustan realmente las ventas, mejor que dejes o no empieces este tipo de negocio. 

Vender no es forzar a alguien a comprar algo que no quiere y no necesita. Vender no es presionar el cierre de la venta. Vender no es manipular al cliente. Vender es algo bueno y es necesario para el desarrollo económico de cualquier país. Hasta cuando trabajas para alguien vendes tu tiempo a cambio de dinero.

Sólo por el hecho de que alguien sea tu amigo no está obligado a comprarte algo.

Estamos hablando de que vos querés el dinero que se ganó con su sudor a cambio del producto que creés que solucionará su problema.

Supongamos que vos abrís un restaurante. Entonces, sólo porque sí,  todos tus amigos y parientes deberían ir a comer a tu restaurante, porque son tus amigos.

¿Qué lindo, no?

¿Pero y si tu hermano vive a una hora de distancia de tu restaurante y tiene un McDonald´s a la vuelta de la esquina? ¿Acaso vas a esperar que viaje todo el trayecto hasta tu restaurante para comerse un bife de lomito con papas fritas? ¿Y qué pasa si a tu hermano ni siquiera le gusta el lomito? ¿Qué pasa si le gustan las hamburguesas?

Lo que quiero decir es que no es porque alguien es tu amigo o pariente que debe gastar su dinero contigo.

Entiendo que tu “mercado caliente” es un buen lugar para empezar a mercadear tus productos y tu negocio, pero de la misma manera que a un total extraño le darías razones contundentes para comprarte, lo mismo debes hacer con tus amigos y familiares. 

No podés esperar que compren de ti sólo porque sos vos. Nadie. Ni siquiera tu mami.

En el multinivel demasiado énfasis es colocado en el producto o el negocio y muy poca atención se le da a la persona que está comprando.

Sólo hay una cosa que al prospecto le interesa: “¿qué gano yo con esto?”

El vendedor exitoso consigue hacer la conexión entre las reales necesidades del prospecto y las características de su producto y cómo ese producto satisfará esas necesidades.

Simplemente intentar contagiar tu entusiasmo al prospecto no es suficiente para crear un medio de vida a través de las ventas.

Ronal

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